Laboratorio de IA aplicada · Madrid
Construimos la IA dentro de firmas reguladas y empresas familiares, sobre su propio criterio, su gente y su forma de operar. Sin convertirlas en clientes de un proveedor que decide por ellas.
Cómo empieza: la Fase 0 Tres semanas, precio cerrado, sale algo vivo. Y no obliga a nada más.Todos os venden su producto. Nosotros construimos el vuestro, dentro de vuestra firma, con vuestra gente. Lo que sale es vuestro y os lo lleváis.
Empezamos por una Fase 0 de tres semanas con precio cerrado. Al terminarla decidís si seguís con nosotros, con otro, o no seguís. Y hablamos con quien firma.
La IA ya es commodity. Los datos ya son commodity. Lo que no se compra es vuestro oficio: vuestro criterio, vuestra forma de pensar, de decidir, de tratar al cliente. Eso es lo que codificamos, y se vuelve un activo persistente de vuestra firma. Si un día cambiáis de proveedor, o nos vamos, os lo lleváis. Es vuestro, no alquilado.
Trabajamos como habilitador, no como sustituto. Entramos a operar en vuestros sistemas, no a asesorar desde fuera, ni a venderos un producto cerrado, ni a reemplazar a vuestro IT.
Las paredes son el entorno conforme: compliance, gobernanza, perímetro seguro. Cuando el perímetro está bien definido desde el día uno —qué datos entran, qué los toca, dónde se procesan, quién supervisa— el equipo prueba en serio. Sin perímetro claro, todo intento es ansiedad. Y las ideas no las traemos de fuera: salen de vuestro negocio.
El equipo nombra un dolor real, no un caso de uso de presentación.
Construido con datos reales, dentro del perímetro conforme.
Lo prueba, en su flujo real, el equipo que lo va a usar.
O se queda en producción usándose, o no fue iteración.
ComplianceGobernanzaPerímetro seguroSupervisión humana
La pregunta de verdad no es cuántos experimentos lanzamos. Es cuántos adoptamos.
Esto no es una lista de servicios. Son las seis frases que más hemos oído en las salas donde se decide, y lo que hacemos con cada una.
«Llevo dos años invirtiendo en IA y no veo el retorno.»
Medimos adopción, no charlas. Cada vuelta del laboratorio o queda en producción usándose, o no fue vuelta. Y atacamos la causa real, que no es el modelo: es el proceso que nadie rediseñó. El 90 % del esfuerzo va a personas y proceso, el 10 % a tecnología.
«No quiero perder mi criterio. Mi juicio es el producto.»
Amplificamos vuestro criterio, no lo sustituimos. Construimos la memoria de la firma —vuestras preguntas, vuestras alarmas, vuestra forma de evaluar— como un activo consultable que cita la fuente. La IA sube el valor por cuenta; no decide por vosotros.
«Una vez dentro de su sistema soy rehén.»
El sistema es vuestro. Versionado y portable: si cambiáis de proveedor o nos vamos, os lo lleváis. Sin dependencia de nosotros ni de ningún fabricante. Y el coste con horquilla clara antes de comprometeros: no hay factura sorpresa.
«Esto está sobrehypeado, mi gente no tiene ni idea y no sé por dónde empezar.»
Lo bajamos al suelo. La IA no es magia ni es humo: es una herramienta con grietas conocidas. Explicamos a nivel cero, sin dar nada por sentado, y la Fase 0 convierte «no sé por dónde empezar» en una ruta ordenada por viabilidad y retorno.
«Invierto ahora y en seis meses sale un modelo que lo deja viejo.»
Un modelo nuevo es cambiar el motor, no tirar el coche. Construimos sobre la capa intercambiable —el modelo— sin atarnos a ella. Lo que perdura es vuestro criterio codificado, el proceso y los datos, que sobreviven a cualquier modelo.
«No quiero alquilar un cerebro. Quiero que mi empresa sea más lista.»
Nuestro papel decrece por diseño. Transferimos capacidad a vuestra gente en el momento del problema real, no en un curso. El éxito se mide en cuánta autonomía gana vuestro equipo al cierre, no en cuántas horas nos necesita.
No se cotiza la cumbre antes de mapear la montaña. Por eso hay una entrada de bajo riesgo con precio fijo, y todo lo demás se cotiza después, cuando ya hemos mapeado vuestro terreno juntos.
Reconocimiento operativo: mapa de vuestro proceso, montaje del laboratorio y una primera vuelta real. Sale algo vivo, no una presentación.
Donde está el valor. El laboratorio escala por peldaños sobre el plan acordado, con horquilla clara antes de comprometeros.
Cuando vuestro equipo opera el sistema día a día, dejamos de ejecutar. Menos horas, criterio más senior.
Salida de la Fase 0: decidís si continuáis con nosotros, con otro, o no continuáis. Es independiente y no obliga a nada más.
Firmas del mid-market regulado y familiar donde el oficio encaja por modo y por escala: clientes reales que dependen de la firma, alguien que mira, y un equipo al que merece la pena transferir capacidad.
Clientes que exigen personalización profunda, cumpliendo DORA, MiFID y RGPD. Vuestro criterio es el activo; no se externaliza a un oráculo.
Sistemas heredados y una operativa que sostiene la facturación y no se puede romper. Gente que lleva años y sabe dónde está cada cosa.
De 50 a 500 personas con regulador encima. El sector es secundario: importa que haya alguien mirando y un equipo al que transferir.
Con quien firma. El dueño, el socio director, el consejero delegado. Cualquiera puede abrirnos la puerta —y agradecemos a quien lo hace—, pero no construimos nada hasta habernos sentado con quien responde de la firma. No es protocolo: es la única forma de que lo que se construya sea de la casa y no de un departamento.
No es para grandes multinacionales: tienen procesos para contratar consultoras grandes, y ahí ni llegamos ni queremos llegar. Tampoco para quien busca un envoltorio de ChatGPT: eso es tooling, no necesita gobernanza. Otro juego.
No son aspiraciones. Existen porque las contrarias son las que rompen los proyectos de IA en sectores regulados.
Una exedra es el banco semicircular donde se sentaban a pensar. No se cierra sola: se completa con quien se sienta dentro. Así trabaja la firma: acompaña, no protagoniza, y responde con su nombre del resultado.
Socio fundador
Dos años construyendo IA en producción dentro de una firma boutique: agentes con límites, flujos con trazabilidad, integraciones con sistemas heredados, despliegues con gobernanza. Co-diseñó el sistema operativo de IA de una gestora de fondos regulada por la CNMV, con el compliance trabajado mano a mano con el equipo interno: reuniones recurrentes, líneas rojas claras, sin atajos.
Las capas que no cubrimos —ciberseguridad especializada, compliance profundo, ingeniería senior de IT— viven en vosotros y se trabajan codo con codo. No es debilidad: es la única forma honesta de entrar.
Empezamos montando el campamento base: vuestra IA, vuestra memoria, vuestro entorno conforme. Y desde ahí, si queréis, subimos la montaña juntos.
Si al cierre de la expedición vuestro equipo no puede subir solo la siguiente montaña, no hemos hecho nuestro trabajo.